jueves, 6 de abril de 2017

Ghost in the Shell – ideas para un acercamiento





De pronto se anuncia que Scarlett Johannson, polémicas de por medio, protagonizará la adaptación de imagen real de Ghost in the Shell y en Hoyts podemos ver la película animada original de 1995, pero… ¿de qué se trata Ghost in the Shell y por qué ha generado reacciones tan viscerales en internet?
Nota publicada también en Crac! Magazine

Ghost in the Shell es considerado por muchos como uno de los referentes más fuerte del movimiento cyberpunk, cuestión que no hay que perder de vista al tratar de descifrar el mundo que nos ofrece.
El ciberpunk (palabra que toma nombre de “cibernética” y “punk”) es un subgénero de la ciencia ficción enfocado a futuros distópicos con altos avances tecnológicos (como cibernética o informática) y cierto grado de desintegración social o cultural provocado por esta. Una variante popular del mismo género es Black Mirror.

Ambientado en un Japón de posguerra en el siglo XXI que ha podido estabilizar su economía gracias al tratamiento de desechos nucleares (llamado “El milagro japonés”), el escenario presenta un precario equilibrio político entre diversas fuerzas vernáculas e internacionales. Si bien la trama se desliza entre incidentes de índole político, son apenas un vehículo para arribar a reflexiones más profundas sobre la consciencia, la identidad y la naturaleza humana.

La historia se centra en la mayor Motoko Kusanagi (Scarlett Johannson), líder de la Sección 9; una organización de fuerzas especiales de seguridad pública abocada a resolver y combatir casos de ciberterrorismo, espionaje industrial o atentados transnacionales.  El grupo está compuesto por un reducido cuerpo de élite que cuenta con, desde un ex-ranger del ejército a un ex-detective de la policía local japonesa.
Motoko es una cyborg; la totalidad de su cuerpo es una máquina (o cuerpo “prostético”, como les llaman). En la sociedad presentada por Ghost in the Shell implantes parciales o totales de máquinas en el cuerpo son comunes, al punto de que los únicos que no tienen cerebros cibernetizados suelen ser en general las clases más marginadas.
A lo largo de la serie se revela que el auge y desarrollo de estos cuerpos prostéticos se hizo en el contexto de la guerra, como una forma de tratamiento médico que al mismo tiempo prometía un potencial militar. La evolución de estos cuerpos prostéticos es tal que Motoko tiene varios de ellos, cual si fuera un guardarropas.
En un mundo donde las partes del cuerpo son prescindibles e incluso intercambiables (y el mismo cuerpo puede ser reemplazado) se detecta una búsqueda por parte de los cyborgs en lograr definir aquello que les da la singularidad de individuos que la tecnología les está quitando.
Al mismo tiempo las inteligencias artificiales (IA) han alcanzado un nivel de desarrollo muy alto y algunas, como por ejemplo los tachikomas; pequeños tanques de asalto con apariencia arácnida que tienen una complejísima IA instalada. La frontera entre la consciencia humana y la consciencia de las máquinas se desdibuja, en un siempre presente malestar de los hombres que contemplan como aquellos artefactos creados para ser herramientas o incluso armas, empiezan a presentar signos de individualidad.

Otra consecuencia directa de la cibernetización de los humanos (necesaria para no ser marginados de un sistema que es cada vez más tecnocrático) es que los cerebros se han vuelto plausibles de ser afectados por ataques de hackers. Al punto de que incluso un hábil hacker podría implantar recuerdos falsos en una persona o cierta programación que lo forzara a actuar de determinada manera.
Esto acrecienta aún más la incertidumbre a la hora de definir la propia identidad; que al fin y al cabo podría no ser más que un discurso implantado por terceros, y esta búsqueda de definir quiénes somos y qué nos hace humanos es una constante a lo largo de toda la obra de Masamune Shirow.
Sea que la realización de imagen real de la próxima película esté o no a la altura de las expectativas de los seguidores de Ghost in the Shell es un oportunidad para la difusión de la obra de Shirow entre aquellos que no son muy aficionados al animé.
La estética ciberpunk una de las más idóneas para representar los dramas éticos que han generado las nuevas tecnologías en nuestra época, cada día se vuelve más patente la “digitalización” de la vida y cuestiones tales como un aviso de visto en Whatsapp es un tema recurrente en la terapia.
Ghost in the Shell es en esta época una ventana para vislumbrar un futuro tecnológico cada vez más cercano y reflexionar sobre los aspectos más oscuros de la tecnología que nos envuelve. 

Sin otro particular,
Nemo Dropzip

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